Memoria
Los años que no sé ordenar
Relato adaptado de las conversaciones con el autor. Redacción propuesta, pendiente de revisión del autor.
A los once años tuve una enfermedad grave. Estuve hospitalizado y después viajé a Lima para recibir tratamiento. De los años en la capital no conservo una secuencia completa. Hay aproximadamente cuatro años que siento perdidos.
Recuerdo fragmentos, como una figura con el cabello largo y castaño oscuro. Son imágenes sueltas. No sé convertirlas en una historia continua ni colocar cada una en su lugar.
En la evaluación profesional que recibí se habló de la acumulación de experiencias y de un mecanismo de protección. Respecto a esos años de Lima, no se identificó un desencadenante claro. La explicación que recuerdo se parece a un puente cortado: no se ha encontrado otro camino para llegar a esa parte de la memoria.
También me cuesta ubicar algunos hechos en el tiempo. El funeral de mi madre puede sentirse muy cerca o muy lejos. Lo he llamado un “ladrón de fechas”.
Escribir esta parte de mi vida significa reconocer lo que recuerdo y lo que no. No quiero llenar los huecos con escenas inventadas ni fingir una certeza que no tengo.